sábado, 8 de febrero de 2014












Crimen y Castigo 2

   La que impone castigos, carácter y corrección de las faltas a  los  locos bajitos de los Aguilar Vásquez, es Hilda,  dado que José Rafael,  cuando ella le asigna  esta faena, posterga de manera indefinida el castigo usando  una expresión que a todos nos hace sonreír a escondidas: LA PROXIMA VEZ.
  Sentada  dándole con energía  a un pedal gastado donde esta escrita la palabra Singer, Hilda realiza simultáneamente 3 acciones con C mayúsculas (como las actuales multitasking madres): Cocer, Cocinar y Controlar a los revoltosos.
   Llega un momento en que la obediencia a las ordenes repetidas  de “aplacarse” se desaparece y los 2 hermanos, que están armando el alboroto en la sala, reciben un certero taconazo, enviado con absoluta puntería olímpica, desde la esquina de la costura.
   Un sábado con permiso de la Sra. uno de los hijos, se fue en la mañana a la casa de un compañeritocerca del elevado de pata e palo, para hacer una tarea escolar. 
   Pasó el mediodía, lo invitaron a comer, siguió jugando y llego el crepúsculo. Mientras, la atribulada madre, que había olvidado el permiso dado, ya tenía el parte de localizar a su muchachito con  los bomberos, la policía y hasta el  hospital Central, se fue con su amigo el Dr Méndez Rojas, en la Emergencia Pediátrica, pensando que algo le había ocurrido.
   Semiderruida y bañada en llanto esta Hilda,  rodeada por sus vecinas la Sra. Romero y Eloísa Duran  en la entrada  del apartamento 1B,  cuando divisa  la delgada figura del supuesto extraviado. Quiebra una rama de la  acacia que está en el frente y con ella apunta hacia las canillitas del hijo, y sin dejarle emitir ni una disculpa le dice: 
   Si no me mataste del susto muérgano, me muero dándote una paliza por callejero

martes, 4 de febrero de 2014








Crimen y Castigo

   Como el título de la novela de Fedor,  nos referiremos a algunos  castigos, que  empleaban los adultos de esta familia, para intentar  enseñar o enderezar a los “traviesos” locos bajitos. (que no eran pocos).
   Jartoneria:
    Para Hilda, este pecado venial, que se caracteriza por el apetito insaciable, se combate suministrando más dosis de la materia “comestible”  controversial, que a diferencia del tratamiento de la medicina homeopática , acá no es dosis baja, sino dosis masiva.
  
    Sale Hilda, luego de darle a la prole un almuerzo  de Torticas en caldo, rumbo a la casa de chela, llevando consigo en una mano vestidos ya cortados y en la otra a uno de los hijos.
   No más traspasar la puerta y después de la ceremoniosa bendición, el niño se va hacia el patio interior a donde llegan los olores de lo que será la comida del temido Manuel Yanez: Arbejas verdes con chuleta de cochino, arroz blanco y tajadas de platano maduro.
  Arbejas¡ exclama el pequeño de pantalones cortos, y la tia presurosa, le coloca al instante en la mesa  un plato hondo (como poza del rio turbio),  lleno hasta los bordes. El sobrino que viene de comer, se sonrie ante el humeante y atractivo realmuerzo
   No más  llegar de regreso a la casa, Hilda monta a cocinar un paquete de arvejas marca La Lucha, y cuando estan listas, sienta al “pedilon en casa ajena” con la olla enfrente, para que plato a plato y cucharada a cucharada, de cuenta de TODO el contenido.
Al rato y ya al borde del desmayo, los susodichos granos entran lentamente a la menuda humanidad   y salen en proyectil  por boca y nariz del pálido muchacho, quien suplicante pide no más , no más.
     En ese momento la enojada mujer aprovecha para emitir la moraleja de este momento:   esto es para que aprenda a no ser glotón. Si ya ud comio, porque tiene que ir a lambuciar en otras casas
   Mas nunca en su vida este hermano probo este rico plato, y  si lo querías fastidiar, lo invitabas a almorzar y le ponías enfrente un plato de arvejas, para verlo salir de retroceso como diablo frente a una cruz.