La abuela bertha vuelve al mar.....
En los años 40 del siglo pasado, la abuela Bertha se colgaba del brazo de su "benjamin" Lucas Vicente y tomando el vagón en la estación de ferrocarril de San Jacinto, se movia durante el viaje entre gente humilde, bultos diversos y animales pequeños en cajas y jaulas, hasta llegar 4 horas mas tarde luego de fuertes bamboleos y el chucuchuchucu del tren llegar al caluroso Moron, para asistir al ritual religioso de semana santa, donde se realiza la bendición del mar.
Pasaron 50años sin que la sonriente matrona aguilar viera un oleaje o sintiera el agradable olor a salitre, hasta que un insistente nieto se le colgó literalmente al TioLucas para que le dejara llevar la anciana a un día playero con una caravana de toda la familia.
Lucas para reforzar su negativa aduce algunas razones que detallamos:
la abuela ya conoce el mar y eso no ha cambiado en años, sigue igual de salado el mar y fuerte el sol.
luego dice que el no va para cuidarla y que quien estará pendiente de sus medicinas.
mas adelante suelta que le podría hacer mal un viaje tan largo con lo anciana y frágil que ella esta.
También dice LV que para hecharse agua en el cuerpo ya teníamos la regadera del baño.
O que para agarrar sol, estaba el jardín.
y dijo, dijo , y dijo hasta que cedió.
Y por primera vez esta esta generación de varones aguilares disfrutan de un día de playa sin estar pendientes de tangas, curvas o lolas, y toda la atención se la lleva la noble abuela y su calida sonrisa al mojarse los pies en el mar luego de medio siglo de ausencia.
La abuela se recupera de una caída y se mueve con una andadera de aluminio. Y es con este instrumento inventado por un Da Vinci contemporaneo que Bertha Aguilar, se enfrenta al fuerte oleaje de el balneario "Mi Bohio"
Durante unas semanas no se hablo de otra cosa en la familia que ese día de playa con la abuela

